Actividades - Retiros
imagen

"Escucha Israel"

Fecha: 07/06/2018

Retiro 7 de Junio 2018 – Centro la Providencia

Santuario de Schoenstatt Bellavista – Padre Juan Pablo Rovegno

 

“Escucha Israel” (Marcos 12; 28-34)

 

      “Entonces se adelantó un maestro de la Ley que había escuchado la discusión con los fariseos; para ver cuán perfecta era la respuesta de Jesús y le preguntó: ¿Cuál de los Mandamientos encabeza a los demás?

 

      Jesús le contestó: “El primer Mandamiento es: ESCUCHA, Israel: El Señor, nuestro Dios es un ÚNICO SEÑOR. Al Señor tu Dios amarás con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas.

 

      Y, después viene éste: AMARÁS al PRÓJIMO como a ti mismo. No hay ningún mandamiento más grande que estos”

 

      Este Evangelio, que corresponde al tiempo ordinario de la Iglesia, es tan importante, por la forma en que Jesús nos enseña a comunicarnos con los demás. No solo nos da la respuesta a la pregunta del Maestro de la Ley, sino, que nos enseña a relacionarnos con el otro, aunque, la otra persona, solo quiere probarnos o perjudicarnos con nuestra respuesta, que es lo que pretendían los fariseos, en el tiempo de Jesús; probarlo, acusarlos y condenarlo.

 

      Primero, Jesús se relaciona con los otros, dejando que el otro le pregunte, y lo cuestione.

 

      A pesar de que todos lo conocían, y captaron su gran Sabiduría, desde que era niño, le hacen preguntas que suponen que lo pueden hacer caer.

 

      Sin embargo, Jesús no se enoja, no es arrogante, no se hace el súper sabio, sino, que  se pone en el lugar del otro y muchas veces, contesta con preguntas, para interpelar, para conocer más al otro y sentir lo que esa persona necesita.

 

      En el caso de este Evangelio, contesta con las palabras exactas del libro de la Ley (Dt. 6; 4) agregándole el amor al prójimo como a sí mismo.

 

      Jesús nos conoce muy bien, y sabe lo difícil que es para nosotros la convivencia, y conoce cuál es la causa: el hombre tiene la costumbre de relacionarse, solo, desde sí mismo, desde su punto de vista, y no escucha bien al otro, y por eso no hay verdaderos encuentros con la otra persona y desde la otra, poniéndose en lugar de ella.

 

      Por eso, es importante, como Jesús responde, con: “Escucha Israel”. Es decir, lo primero es “escuchar”. Nosotros solo acostumbramos a oírnos a nosotros mismos, y no escuchar al otro primero.

      No es lo mismo relacionarse con un niño, que con un adulto, o con una persona que sufre por alguna causa, enfermedad o soledad…

 

      Hay que escuchar al otro, para ver en qué espacio afectivo, o emocional está esa persona y ponerse en el lugar de ella, desde ella.

 

      En segunda instancia, al relacionarme desde el otro, permite que el otro me interpele, y lo dejo interpelarme, pero sin juzgarlo.

 

      Le preguntaron a Jesús: ¿Cuál es el mandamiento más importante? Jesús, deja que lo interpelen desde la inquietud y búsqueda del otro; y le contesta sin imponerse, sin desmerecerlo, sino desde el otro, pues acoge su lenguaje, se coloca al nivel del lenguaje del otro. Se inicia un diálogo respetuoso entre Jesús y el escriba.

 

      Tenemos una escuela, “La Escuela de Jesús” para aprender a relacionarnos con los demás, entonces: “!Escuchémoslo!”

 

      Nuestra Iglesia Católica, ha pasado a través de su historia por muchas crisis, y eso es normal. Las crisis sirven como la Voz de alerta para mejorar rumbos. Por eso la Iglesia está representada por una “barca”, que será remecida por tempestades y tormentas que la sacudirán, pero, como Cristo es la cabeza de la Iglesia y nosotros el cuerpo, Él, no dejará que sucumba al vaivén de las marejadas.

 

      En este periodo, todos sabemos que estamos pasando por una crisis de valores y de todo tipo y la Iglesia, está viva en este mundo, y por lo tanto, a todos nosotros, nos toca vivir en medio de esa crisis, y sufrir las consecuencias.

 

      El Papa Francisco, que es la cabeza de la Iglesia, representante de Pedro y poder visible de Cristo en la Iglesia; es el que más ha visualizado la crisis actual y nos ha dicho, que estamos viviendo tiempos de “Discernimiento” y “Procesos”. Somos humanos, por lo tanto no somos perfectos, y más aún, todos tenemos defectos, y nuestro deber es ir superándolos; por eso, las crisis, las guerras, las luchas por los derechos de cada uno, o en comunidades. Y por lo general, es el más fuerte, el que tiende a ”dominar al más débil” y se da en todo tipo de movimientos y de comunidades, incluso, lo que ahora está pasando dentro de nuestra propia Iglesia, con las relaciones entre algunos sacerdotes, obispos y laicos.

 

      El Papa Francisco, heredó una Iglesia, cuyo clero estaba “empoderado” y por lo tanto “debilitado” como seguidor de Jesucristo.

 

      Jesús, consagró a los Apóstoles, como sacerdotes, al darles, ese Jueves Santo, antes de padecer en la Cruz, el poder de Perdonar los pecados y de entregar la Eucaristía: “Hagan esto en conmemoración mía”.

 

      Pero, antes de esa Santa Cena, les “lavó los pies”, para decirles, que ellos debían ser “servidores” de los demás, y no “ser servidos” y al darles el ejemplo les dijo: “El servidor no es más que su Señor”…Y Él, siendo el “Señor”, se hizo “!Servidor de todos!”

      Por lo tanto era necesario, que viniera este tremendo sacudón, para volver la mirada a ese día, en que se instituyó el Sacerdocio, y así, El Papa, nos invita a discernir, a pedir al Espíritu Santo, el don del discernimiento, para que todos los cristianos, especialmente, los católicos, ayudados por la Fe, podamos volver a las raíces, a dejar el “ego” fuera y entregarse a la Voluntad Amorosa del Padre.

 

      ¿Cómo? Aprendiendo de Jesús, que es el Camino, la Verdad y la Verdadera Vida, aquella, donde la humildad y el Amor reinan y dejemos a un lado, ese egoísmo, ese “yo primero”. Sólo así, escucharemos al otro.

 

      Lo negativo en este proceso, es que, por lo menos en Chile, la opinión pública, está metiendo a todos los sacerdotes y obispos en un mismo saco. ¡Eso es injusto! Hay muchos santos presbíteros y sacerdotes, como también obispos, que son rectas y santas personas, con defectos, como todos nosotros, porque son humanos, pero que se desviven por luchar por el Evangelio, en contra de tantas corrientes y movimientos anti valóricos, que destruyen a las familias y a la sociedad entera.

 

      El Papa Francisco, ha dado un ejemplo de verdadero Cristiano, al preocuparse por las víctimas de abuso de todo tipo por parte de sacerdotes. Incluso, ha pedido perdón por no haber captado a tiempo, los problemas de Chile.

 

      El, sabe que a las víctimas, les va a costar mucho perdonar a sus victimarios. Por eso es necesario trabajar con ellos, con amor, paciencia y dedicación, para que se produzca el milagroso “Perdón”, que es lo único que puede dar Paz a estas personas. Pero todo esto es un “proceso”, donde la “Palabra de Dios”, es lo único que “Salva” de que esta situación se empeore y las víctimas se transformen en “victimarios intransigentes”, que es la humana ley del “Péndulo”.

 

      Por eso, hay que rogar por ellos, para que no sufran a causa del “rencor” que es el cáncer del alma.

 

      El Papa nos muestra un camino, el de ampliar la mirada hacia “todos” y estar atento para “escuchar” más, desde ahora, al “Pueblo de Dios”, a “Todos nosotros”. Y sentir la “Voz de Dios”, en este momento, que habla a través de la Fe de la gente, a partir de las experiencias vitales de todos nosotros, y de la Humanidad entera.

 

      Todos estamos viviendo un proceso de conversión. Experimentamos tantas polarizaciones, desuniones, distanciamientos, personas insatisfechas.

 

      Las rabias no verbalizadas; por miedo, por vergüenza o por un equivocado respeto, tarde o temprano, explotan.

 

¿Por qué hemos actuado así? ¿Por qué no verbalizamos a tiempo el problema?

 

      Hay que decir, a tiempo, lo que se siente para que el conflicto se mire desde otra perspectiva.

 

Lo que no se asume, a tiempo, produce una reacción negativa.

 

      Típico son los conflictos en la familia, donde hay alguien, que se ha sentido perjudicado. Y cuando ya es tarde, y aflora el problema, la respuesta es: “!Pero si yo no te estaba exigiendo eso, ni mucho menos! ¡Pero no habían instancias para hablarlo a tiempo!”

 

      Y en verdad, no nos hacemos el tiempo para escuchar al otro. Solo nos sobre exigimos, a nosotros mismos, y luchamos por lo menos importante. Queremos que nos escuchen, pero nosotros no nos damos tiempo para escuchar.

 

      Y, ahora ¿Qué está pasando en el mundo, con esto de la “igualdad de género”? ¿Qué es lo que realmente se busca? “Libertad” o “Libertinaje”, para todos, por igual?

 

      Estamos viviendo tiempos Apocalípticos, pero Evangélicamente hablando, es un tiempo “Pascual” “de paso” de la oscuridad a la Luz. Y como dice el “Apocalipsis de San Juan “ La Virgen está con dolores de parto…Es decir, la Iglesia, está a punto de dar a Luz nuevamente, y con fuertes dolores y en oscuridad absoluta sin “epidural”, sin anestesia, para dar a Luz a Cristo, Dios con nosotros. (Apocalipsis 12; 1-17)

 

      Pero, el Apocalipsis, continúa profetizando el vaivén de la Historia, y eso nos da Esperanza, de que lo que hoy nos sucede no es el fin, solo Dios sabe el fin.

 

      Podemos leer en (Apocalipsis 12; 2-4) que un Monstro Rojo como como el fuego, con siete cabezas se detuvo delante de la “Mujer” que da a luz para devorar a su Hijo en cuanto nazca.

 

      De esto podemos entender, que ese monstro es el demonio, que quiere destruir el plan de Salvación de Dios a través del sí de la Virgen María, y la venida de Jesús su Hijo, y eso es y será siempre.

 

      Cristo, Jesús, vive, ¡Resucitó! Y gracias al sí, de muchos vuelve a nacer, en cada hombre y mujer de buena voluntad. La Virgen María es la Reina Madre de nuestra Iglesia, y es la que desde Pentecostés, une a los discípulos de su Hijo, para que reciban el Espíritu Santo, que es el que da vida al que lo invoque y es el que nos une en el AMOR.

 

      Este es el momento de la Historia que nos ha tocado vivir como hombres y mujeres cristianos y partícipes en el Cuerpo de Cristo, que es su Iglesia Católica y Apostólica.

 

      Estamos viendo la acción destructora del demonio, en toda la sociedad y que es fruto de que el progreso científico y los avances en salud, se nos han subido a la cabeza, y nos hemos sentido como poderosos, dejando a un lado a Dios, que es el que hace posible todo avance y progreso.

 

      Se buscan más satisfacciones terrenales, el poder, la juventud eterna, que el Amor a Dios por sobre todo, y el amor al prójimo como consecuencia.

 

      Estamos viviendo los dolores de parto dentro de nuestra Iglesia, y los primerísimos en sufrir son los sacerdotes en general, pues, sienten la injusticia de colocarlos a todos en un mismo saco. Pero, no es el momento de defendernos, pero, hay que discernir el porqué está tan reactiva la gente (la mayoría) en contra de todos los sacerdotes de Chile.

 

      Empecemos por descubrir algunas fallas. Es verdad que le hemos cerrado las puertas a mucha gente, hemos condenado a muchos.

 

      Ahora, el Señor permitió que se destapara la olla, y salieran a la luz tanta barbaridad de algunos sacerdotes y obispos, que estaban ocultas, y dejaban víctimas con rabia e impotencia.

 

    Pero, hay que pedirle al Señor, que esta reacción de las víctimas, y de la opinión pública, no se transforme, en una revancha. Como diciendo: “!Ahora tú, sacerdote, vas a entender todo lo que hiciste con nosotros, los laicos!” Y eso sería terrible.

 

      Esta crisis no es solo del Clero, sino hay una explosión y disconformidad en todo el mundo. Tanto de abuso de poder, como de dejar a un lado, todo tipo de trancas, que nos incomodan, para darle rienda suelta al Hombre y Mujer “libre” en todo sentido.

 

      Y la Verdadera Libertad, es rechazada por antivalores. Eso es el “triunfo pasajero” del demonio, que quiere tragarse a los creyentes y derrotar al que lo derrotó, a Cristo Jesús.

 

      ¿Por qué decimos que es un triunfo pasajero del demonio? Porque hemos escuchado las palabras de Jesús en la Cruz: “!Perdónalos Padre, porque no saben lo que hacen!”

 

      Actualmente estamos viviendo en medio de un “Movimiento Feminista” que pretende por un lado “rescatar” la dignidad de la mujer, que se ha sentido, y con razón, postergada en su valor desde los tiempos antiguos.

 

      Ya en los tiempos de Cristo, en el Evangelio, se ve como postergada, no tenía derecho a nada.

 

      Y Jesús, Hijo de Dios, al nacer de María Virgen, vino a que reconociéramos el valor de la mujer…Si por Eva, cayó la humanidad en pecado, por medio de María Virgen viene el Perdón de Dios y la Salvación por medio de su Hijo Jesucristo.

 

      El primer relato de la creación dice que Mujer y Hombre son iguales en dignidad (Génesis 1; 26-29) hechos a Imagen de Dios, su Creador.

 

      Y en el segundo relato de la creación, hay un detalle, que ha sido pasado por alto o mal interpretado, dice que Dios sacó de la costilla de Adán a la mujer. Pero, ¿qué hay detrás de las costillas del ser humano? EL CORAZÓN. Es decir, Dios nos quiere explicar que la mujer es “todo corazón”.

 

      Y eso, ¿Qué significa? Que vive, piensa, actúa y ama a través de sus sentimientos. Por eso se distingue del hombre, que es más práctico.

      Los dos son seres racionales, pero uno es a través de su corazón, unido a su pensar y el otro es pensar a través de lo racional y práctico.

 

      La acción de la mujer en la Historia, ha sido muy importante. Por ejemplo la Evangelización, Jesús, la hizo a través de los discípulos y Apósteles, pero, el acogimiento, era de las mujeres, que los recibirán en sus casas, les daban de comer y también fueron las primeras en transmitir el mensaje de Jesús, y de captar que era el Mesías, Ejemplos: La samaritana del poso de Jacob: “He visto al Mesías, y me dijo todo sobre mí”…Y a la Magdalena: “Ve a contarle a mis discípulos que me has visto Resucitado”…Y María, la Virgen, se reunió con los Apóstoles en Pentecostés e invocó al Espíritu Santo, que se posa sobre todos ellos. Y para que hablar de la Anunciación, que fue el milagro más grande que Dios hizo a través de una “Mujer”.

 

      Pero hoy, ¿Quiénes son las que promueven estos movimientos feministas? Es lícito que se promuevan estos movimientos, para que la mujer, tenga los mismos derechos sociales que el hombre, por ejemplo: trabajo digno, sueldos de acuerdo a su trabajo y no a su sexo y que no sean acosadas.

 

      ¿Pero, qué más hay detrás de todo esto? ¿Por qué las mujeres salen a protestar con tanta violencia? ¿Y por qué muchas se muestran prácticamente desnudas? ¿Cuál es la causa? ¿Qué es lo que realmente las tiene tan empoderadas?

 

      ¿Qué pasa en las familias? ¿Hay diálogo y amor en los esposos? ¿Y cómo anda el diálogo y el cariño hacia los hijos?

 

      Hay ciertos valores, que ya no son respetados; hay muchas “parejas”, que se unen sin matrimonio por medio. ¿Qué clase de vínculos son esos? ¿Qué consecuencias trae este fenómeno para nuestra sociedad? ¿Y por qué sucede esto?

 

      No podemos negar, que la mujer y su rol en el hogar ha cambiado con el tiempo. Ahora la gran mayoría trabaja fuera del hogar, para ayudar a “mantener” un “status” conveniente para la familia. Y marido y mujer trabajan a la par. Pero, a la mujer le toca además “cuidar” del hogar, de los hijos, de las compras, de los que se enferman; y por lo tanto su trabajo es súper agotador.

 

      Es lícito que reclamen beneficios, que los roles se apoyen, sin que por eso, deje de ser menos femenina la madre, o menos masculino el padre.

 

      El problema surge cuando la mujer reclama violentamente contra el hombre, mostrando un rechazo hacia ellos por un lado, y por otro se muestran con ropas provocativas, que hacen que el hombre las mire con otros ojos.

 

      Los acusan de acoso y abuso incluso por piropearlas. Reclaman lícitamente igualdad de oportunidades.

 

      Pero lo que más se nota en esas manifestaciones es que quieren la “libertad total para las mujeres”

      No quieren que las consideren como “objeto sexual” ¡Y sin embargo salen a protestar semi desnudas!

 

      Da la sensación que quieren vengarse del “Machismo”, creando un movimiento “Feminista” tal, que se sientan “en igualdad total” con el hombre, o incluso “superiores” a ellos.

 

      Todo movimiento que produce “venganza” es malo. Porque eso no engendra nada bueno, solo odios, guerras y más rechazos.

 

      Este tipo de reacciones de rechazo de parte de las mujeres, por sentirse postergadas por milenios, es necesario abordarlo como sociedad, y remediarlo de la manera más lógica.

 

¿Qué tipo de mujer queremos que surja de todo esto?

 

      Porque puede resultar como un péndulo, y se de vuelta todo, de tal manera que la mujer pierda su femineidad. Y por consecuencia el hombre puede perder su masculinidad, para suplir los roles ¡sería terrible!

 

      Hay un problema, que poco a poco la mujer se ha olvidado, de lo que es “ser mujer” de lo importante que es.

 

      Y humildemente, hay que reconocer, que en los momentos críticos de las familias, y de la historia, incluso; la posibilidad de salir adelante, ha sido por la “mujer”, a través de ella.

 

      En los conflictos y dificultades, siempre está la mujer parchando el “manto rasgado” para transformarlo en un manto protector.

 

      La mujer es la que da vida, es la que lleva en su seno nueve meses a su hijo, y lo cuida desde su concepción y por siempre.

 

      Esos movimientos, pro aborto, donde las mujeres desfilan con carteles en favor del aborto libre, y de la libre disponibilidad de su cuerpo, hace que pierdan el sentido de su ser, de dadoras de vida, de protectoras de la vida, se convierten en portadoras de muerte.

 

“Yo soy la Verdad y la Vida dice el Señor”

“El que no está conmigo está contra mí”

 

La pregunta que deberíamos hacerle a nuestros jóvenes es:

 

      ¿A quién queremos seguir: Al Señor de la Vida, para servir y dar vida verdadera a través de hacer su Santa Voluntad, y cumplir la Misión de ser Luz, Sal y Vida en este mundo? Y si nos cuesta, más mujeres y más hombres somos.

 

      ¿O prefieren seguir el camino de la muerte, del egocentrismo, de vivir para los placeres del mundo, que son los que el demonio nos ofrece? Que es súper fácil y atrayente ese camino pero lleva a la perdición.

 

¡Jóvenes, mujeres todas! ¡Necesitamos de su protagonismo “femenino”!

 

      No es casual que el Apocalipsis nos muestre una Mujer vestida de Manto, y que va a dar a Luz con dolores de Parto a su Hijo.

 

 

 

Segunda Parte

 

      Pasos que deberíamos dar para que la “Mujer” en medio de la oscuridad y el dolor, pueda dar a Luz al Hijo, que será nuestra Salvación en medio del mundo.

 

  1.       Valorar a la persona, tal cual es, y no el producto. Y las mujeres tienen esa capacidad de valorar a las personas por lo que son.

 

  1. Valorizar el proceso y no pedir resultados inmediatos, tener “discernimiento”.

 

Para nacer se necesitan nueve meses, y mucha paciencia y esperanza. El objetivo se alcanza, no porque yo lo exijo, sino, poco a poco.

 

      Quiero que llegue luego la alegría, la paz, la reconciliación, pero las cosas no se cambian al tiro, como magia, tiene que haber un proceso, donde todos se involucren, y evaluar que es posible cambiar, y qué no lo es.

 

      Es lo que sucede actualmente en la Iglesia y todas las expectativas, están puestas en la decisión del Papa, pero se le pide que castigue ¡Y ahora! ¡Pero eso es imposible! El Papa estudia las causas, quiere ir descubriendo la raíz del problema. ¡Cómo ha sido la relación entre los involucrados, donde está el foco, y eso lo lleva a un proceso, que va a ir con la asistencia del Espíritu Santo. Saliendo a la luz de a poco.

 

El problema de los conflictos, es que la gente quiere cortar cabezas.

 

      El Papa quiere que “todos” tomemos conciencia y podamos hacer un proceso de “Conversión” y no de “reacción”.

 

      Para no caer en lo mismo o algo peor, el ritmo de un proceso de esta envergadura, debe tomarse su tiempo de reflexión, ¡Pero cómo nos falta paciencia!

 

  1. El Valor del Servicio y no del Dominio

 

      En este tiempo queremos más dominar que servir. Y en cuanto a estos movimientos feministas, como también de las minorías sexistas y homosexuales, con tantas exigencias y alborotos no vaya a suceder la reacción del péndulo y se dé vuelta la cosa, y así jamás se llegaría a un equilibrio de respeto y servicio de unos a otros.

 

      Tanto hombres como mujeres están para el servicio de la vida, pero, ojo, con esta “cultura” del “ganar” ya que el que “gana”, tiende a “dominar”, y el que pierde a “vengarse”.

 

La competitividad del ganar es la que “margina” y eso es lo fatal, el sentirse marginado.

 

  1. Lo más importante es sentirse “servicial” aunque eso te haya costado esfuerzos.

 

      El sentido de servir por el “bien común” se ha perdido, y lo peor es que se lucha solo por los “derechos individuales” (eso es egocentrismo)

 

      Y, es muy importante el valor de la comunidad no de la “Parcialidad”. Hay esperanzas en la mujer, porque ella pone por lo general el acento en “UNIR”, acoger al “otro”, y proteger la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

 

  1. Valor del sacrificio, y no del Egoísmo.

 

      Es decir renunciar a algo o a alguien, por el bien del otro, por un bien mayor, pero sin ser masoquistas ni hacerse las víctimas.

 

      Si sacrifico algo, es para que otro se desarrolle, valorar la renuncia a mi bien individual por el bien de otros. Se ha perdido esa santa capacidad de “Renunciar”. Teniendo, el mayor ejemplo en Jesucristo, ¡Escuchémoslo!

 

  1. El Valor del Perdón y no del Resentimiento.

 

      En las familias, las que enseñan a conciliar y perdonar, por lo general son las mamás, pues, es algo muy femenino, un valor que trae Paz, y no así el hombre, que por lo general es más bien, cortante frente a algo que le molesta o daña. Y la venganza, es lo peor que le puede suceder a las personas, pues, tiene mal fin, es como la mecha de la pólvora.

 

  1. El Valor de una Esperanza Activa.

 

      Esperanza, pero activa, es decir, sin sentarse, pasivamente, a “Esperar” que todo se calme y vuelva a ser normal y tranquilo.

 

      Y de la mujer, se espera mucho, porque ella es la que “conduce”, aunque no, lo reconozca: “Detrás de un gran hombre, hay una gran mujer”. En estos momentos de crisis, donde la mujer se siente violada en sus derechos, podemos exigir que reconozcan su valor en el mundo, pero su femineidad, no la pierdan. Pues, la mayoría de las cosas importantes, tienen nombre de “mujer” ¡y por algo será! Ejemplos:

 

      La Iglesia; la Humanidad; la Vida; la Caridad; la Reconciliación; la Paz; la Unidad; la Valentía; la Riqueza; la Humildad; la Fe; la Franqueza; la Esperanza; la Ciudad, la Palabra, la Alegría etc.

 

      La mujer es muy valiosa, no queremos que se degrade, buscando ser lo que no les corresponde, porque ustedes son las formadoras, llenas de Gracia y Caridad, y por eso, son centro de unión familiar. El hombre necesita a la mujer. No crean en el “libertinaje”, porque, no es propio de ustedes, mujeres, que son ejemplo para el futuro familiar.

 

      ¡Dejen que les tiren lindos piropos! ¡Porque se lo merecen! Y no confundan lo sano y bello, con insultos.

 

      Ustedes valen mucho y merecen ser piropeadas sanamente. Y no caigan en ese péndulo, en esa tentación de querer bajar en categoría y ensuciar sus nombres.

 

      Dios creó al hombre y la mujer, con igual condiciones de dignidad y para que uno sea para el otro, un complemento y para que juntos, formen un solo cuerpo y sean imagen de Dios. Solo así se cumple la misión, cuando se hace la voluntad del Creador y se vive el rol santamente.

 

      Las crisis, como hemos visto, son el producto de los deseos de cambiar algo, y por eso traen como consecuencia “La Esperanza” de ser un cambio positivo, para todos.

 

La Esperanza es una virtud positiva, que viene de Dios, junto con la Fe, y la Caridad.

 

      Y, ¿Quiénes nos enseñaron desde niños a tener Fe, Esperanza y Amor fraterno? La mayoría, fueron las mujeres que nos criaron y educaron desde niños: la mamá, la abuela, la tía, la nana, las catequistas y profesoras de básica.

 

      Y recordemos a Jesús, frente al Pozo de Jacob, que les servía para sacar agua a los Samaritanos.

 

El, le pide agua a una “samaritana” es decir, a una “pagana” para los judíos.

 

      Jesús, necesito a esa mujer, como “complemento” y ayuda en su Misión, y después de ese encuentro, vino la “conversión” de ella, que a su vez, con su experiencia con el Mesías, llevó la fe en Jesús, a su pueblo.

 

Preguntas:

 

  1. ¿Cómo quiero vivir protagónicamente esta etapa de crisis de valores, en que estamos envueltos?

 

  1. ¿En qué forma podemos en comunidad, dialogar para no caer en destruir a personas?

 

  1. ¿Qué significa un diálogo con altura de miras?

 

  1. ¿Qué nos pide hoy frente a esto, Jesús, en Su Evangelio? ¿De qué nos habla?

 

  1. ¿Tener misericordia, qué significa?

 

Palabras del Papa Francisco extraídas del libro “Soplo de Esperanza para un mundo Sofocado”

(Editorial claretiana)

 

      (Mes Marzo Número 1) “Todo avance no arraigado en la memoria de nuestros orígenes que nos dan el existir, aún el cultural y el histórico, es “ficción y suicidio”, una cultura sin arraigo y sin unidad no se sostiene”.

 

      (Mes Marzo Número 10) “La ilusión relativista, de que en uno mismo está la propia orientación, no es sino, un viaje náufrago más, que marca una nueva frustración. Los seres humanos, no podemos vivir sin Ley que nos estructure, sin “llamado” que nos “oriente”, sin calidez de Padre que nos convoque.

 

      (Mes Marzo Número 27) “La memoria nos une a una tradición, a una norma, a una Ley Viva e inscrita en el corazón. Soy recordado por el Señor. El me tiene atado en su AMOR.

 

      Jesús no da un mandamiento en el sentido más común de la palabra, sino que proclama la única forma de fundar un vínculo, una comunidad que sea humanizadora: es el AMOR GRATUITO, sin reclamos, que es consistente por convicciones, que siente y piensa a los otros como prójimos, es decir, como a sí mismos.

Audio