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CON JOSE Y MARIA VAMOS CAMINO A BELEN

Fecha: 01/12/2016

Horario: 9:30 - 12:30

     CON JOSE Y MARIA VAMOS CAMINO A BELEN.

 

     Al contemplar a Jose y María camino a Belén nos preguntamos ¿qué nos dicen?  ¿qué leemos en sus figuras, en sus rostros?.

     Al detener la mirada en ellos buscamos un signo, una pista que nos ayude a nosotros a acompañarlos en su camino,pues queremos ir con ellos a Belén para ver al Niño y adorarlo.

 

1- José y María van de camino a Belén.

    Al contemplar en su viaje lo primero que nos dice esta escena es que ellos están en movimiento. José y María van de camino, no están ni detenidos, ni en reposo, sino que desplazándose con todo lo que eso significa.

Esta realidad de movimiento es lo que rodea el nacimiento de Jesús. Desde el anuncio del Arcángel a María pasando por la visita de los tres Reyes de oriente que llegan a adorar al Niño hasta la huída a Egipto nos habla de un Dios que pone todo en movimiento.

Descubrimos entonces que el Adviento está lejos de ser un tiempo idílico, de tranquilidad y reposo, o como un gran retiro puesto que ni José ni María lo vivieron así. Dios puso en movimiento sus vidas de una manera insospechada.

Esto es entonces un llamado a tomar este tiempo del Adviento así como es un tiempo de movimiento, pero en la dinámica de Dios.

No nos dejemos envolver por una nostalgia que añora de modo romántico un tiempo de Adviento y Navidad tranquilos, y descubramos la dinámica que Dios le da. Vivamos este tiempo así como Dios nos lo da. Esta es la invitación que nos hacen José y María para acompañarlos en el camino a Belén donde adoraremos al Dios envuelto en pañales. Tengamos una buena disposición, una actitud creyente para vivir estas semanas previas a la Navidad así como Dios las disponga. "Todo viene de Dios", toda situación será una parte del camino a Belén, tiene el sentido de conducirme al pobre establo para adorar al Niño.

 

2- Ellos caminan llevando todo lo vivido

    José y María van de camino a Belén, ¿qué lleva cada uno en su corazón? ¿qué llenan sus silencios? ... Cada uno lleva en el interior lo vivido hasta ese momento. ¿Qué cosas?

    Cada uno lleva en el alma aquella experiencia  del a infinita misericordia de Dios; un amor que les sobrecoge y sobrepasa:

- María guarda en su corazón la experiencia más profunda de la misericordia de Dios que un ser humano pudo y podrá tener en toda la historia: "darás a luz un hijo y será llamado Hijo de Dios". Es el encuentro con el Arcángel Gabriel  que la sorprende con su saludo amoroso. La Virgen no se explica que siendo ella sólo una mujer, un ser humano, Dios la elija para ser madre del Hijo. Ella experimenta en sí misma el encuentro de la grandeza infinita del Creador con la pequeñez de la creatura.

 Durante su camino a Belén resuenan aún en sus oídos las palabras del Angel: Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo". Ella va recordando y saboreando el indescriptible amor de Dios por ella y por los hombres. "Nacerá de ti, será llamado Hijo de Dios".

 

- José , en su silencio profundo recuerda y saborea su propia experiencia de la infinita misericordia de Dios. Se trata de la " Anunciación de José" que tuvo ocasión en un sueño. En medio de pensamientos confusos, pues su prometida esperaba un hijo sin intervención suya, decide repudiarla en secreto. En medio del dolor de la posible traición, si bien ella sin mancha, la duda que acechaba el corazón de José el hombre justo, es disipada cuando en el sueño Dios le revela la verdad del Hijo que espera María: "Lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo" Mt 1,20.

     Con esta revelación seguro que a San José  " le volvió el alma al cuerpo", pero no evita el dolor de haber dudado y que aún así Dios le pidiera a él que es solo un hombre tomar a María por esposa y darle el nombre de Jesús al Niño que ella espera. Esta es la experiencia más impactante de la misericordia infinita que José tuvo de Dios.

EN su camino a Belén José sigue en el asombro sobre la verdad del origen del hijo de la Virgen: Y tú "le pondrás por nombre Jesús".

Mt 1,20.

   Al contemplar a José y María de camino a Belén me doy cuenta que llevo todo lo vivido para agradecer y alabar desde el alma. Me pregunto, ¿ En qué ha cambiado mi comprensión de la misericordia? ¿Cómo entiendo hoy lo que es la misericordia? ¿Cuál fue mi experiencia más profunda del amor misericordioso de Dios que tuve este año? ¿qué me regaló Dios a mí personalmente? ¿Cuál fue mi respuesta a esa misericordia? ¿Cómo intenté ser misericordioso?

 

- Quien experimentó la misericordia es un misericordeado. La pieza maestra de quien esta misericordeado está en ver y reconocer las propias debilidades y miserias ante Dios. Llegar a saborear mis miserias como en cuya realidad se manifiestan las misericordias mas grandes de mi vida. El que se sabe misericordeado posee certezas que le cambian la vida:

1. que le "agrado a Dios", que "le caigo bien" así como soy.

2. que yo le significo algo importante a El.

3. que el Padre no puede ni quiere rechazar a su hijo e hija que ha conocido y reconocido su miseria. Esa es mi "omnipotencia" como hijo/a y es la "impotencia" del Padre.

    Eso tiene como contraparte: que quien sabe que le agrada a Dios puede decir: si bien soy un pecador y miserable, "me caigo bien a mí mismo". Eso es posible porque me miro desde Dios  quien no reduce lo que soy como persona, como hijo/a de mi pecado.

    Yo soy mucho más que eso. Dios me muestra que yo no me agoto en mis miserias.

 

- La misericordia es la experiencia de la propia miseria que Dios abraza con su amor. La pieza maestra de nuestro camino a Belén está en reconocer mis propias debilidades y miserias ante Dios. Es la experiencia de quien se sabe amado por Dios más allá de las propias infidelidades y pecados. Dios me ama siempre y para siempre. Quizás soy yo mismo quien pone un condicional al amor de Dios porque me cuesta mucho creer que alguien pueda amarme sin yo merecerlo. Vivo con una máxima en el interior que me dice: Dios me ama si soy bueno; porque quizás aprendí eso de otras personas respecto de mi; un amor condicional. Quien se sabe amado amado más allá de sus fragilidades es hijo y es hija ante Dios , y puede reconocer ante El su propia verdad; eso es ser humilde. Quien se sabe misericordeado es humilde porque reconoce ante Dios la propia realidad.

 

- Dios me toco continuamente en el Año de la Misericordia; lo hizo a través de personas y situaciones, ¿Cuáles? ¿Qué quiso decir Dios con esa situación difícil ?  Quizás aquellos que vemos llenos de defectos, los que han sido injustos conmigo, los que me han hecho sufrir, o situaciones en las que dijimos: ¡Cómo Dios pudo permitir esto¡ Cuánto bien nos hace tomar conciencia de esas experiencias de fragilidad como lugar de la misericordia de Dios conmigo. Descubrir y saborear el amor de Dios por mí es lo que me llevará al Belén.

 

    María y Jose´meditan algo que les marcó el corazón: los encuentros y desencuentros que han experimentado, unos y otros vienen de         Dios, El en todos les hablaba:

- María continuaba saboreando su encuentro con Isabel. Con su prima, tiene la Virgen, la alegría desbordante de la sintonía que da compartir la fe. "Feliz tú que has creído" "Dichosa me llamarán todas las generaciones". El gozo de creer en el Dios de amor tiene la fuerza de llevarla, en medio de toda dificulta, hacia Belén.

 

- Los esposos llevan en el corazón el amor de un conflicto. no debió ser nada fácil para ambos el enfrentar lo confuso de un embarazo y salir bien en la relación de ambos. Para ellos "Todo viene de Dios" y por eso cada vio a Dios en lo que sucedía; así no hubo reproches ni descalificaciones, ni indiferencias entre ellos. Pudieron encontrarse desde la mirada de la fe.

- ¿Qué conflictos importantes he tenido este año? ¿He tenido una mirada de fe? ¿Qué me dijo Dios en ellos? ¿Primó en ellos el amor?

- ¿Cuáles fueron los encuentros más significativos para mí, donde experimenté su amor?